Resignificar, reconstruir, reelaborar, pero también preservar, cuidar y transmitir…entender la cultura desde un lugar distinto al que estamos acostumbrados. Estos jóvenes ganadores, muestran con sus proyectos que es posible aplicar una dimensión cultural en la innovación social y aportan sustantivamente a esta necesaria nueva mirada sobre nuestro mundo, nuestro país, nuestros territorios y sus habitantes, con un imperativo de integralidad e inclusión tan ausente en las discusiones y en las acciones.

Dos categorías son importantes de destacar entre los proyectos ganadores, la dimensión de la interculturalidad y la descentralización cultural. La primera, nos aproxima a un encuadre de análisis que traspasa el paradigma tradicional de la cultura dominante, esa que impone creencias, ritos y formas de relacionarse; la propuesta más bien que se puede observar en algunos de los proyectos ganadores, es una invitación a mirar los procesos desde una perspectiva de interculturalidad que reconoce en el otro un legítimo otro, que basa su estilo de relación en la horizontalidad y sinergía entre las diferentes manifestaciones culturales y que recupera memoria colectiva.

La segunda dimensión destacable, la descentralización cultural, nos convoca a tener una visión más territorial de la cultura, ya que la vincula al patrimonio natural, histórico, artístico y cultural, muchas veces amenazado o invisibilizado, en nuestro caso, por una cultura dominante y centrista. En estas propuestas de YouthActionNet Chile, hay un aporte sustantivo a reconstruir y revalorizar las identidades locales, desde el cuidado y preservación de las riquezas de las comunidades como sistemas vivos, dinámicos y en constante evolución.

El Papa Francisco en su última Encíclica Laudato si´, señala: “la visión consumista del ser humano, alentada por los engranajes de la actual economía globalizada, tiende a homogeneizar las culturas y a debilitar la inmensa variedad cultural, que es un tesoro de la humanidad. Por eso, pretender resolver todas las dificultades a través de normativas uniformes o de intervenciones técnicas lleva a desatender la complejidad de las problemáticas locales, que requieren la intervención activa de los habitantes”.

El aporte principal de estos proyectos de YANChile, justamente busca responder a la preocupación manifestada por el Papa, sin afanes grandilocuentes, construyen propuestas concretas que aportan al reconocimiento de la diversidad de nuestro Chile e invitan a tomar el camino del encuentro, el diálogo, la participación y la integración. Estos proyectos, no sólo son buenos sueños y buenas intenciones de un grupo de jóvenes, son acciones que pueden apalancar o estimular el compromiso de otros actores para avanzar y definir una hoja de ruta que abra posibilidades para un Chile intercultural y descentralizado.

Es hora de sumarnos a un desafío de esta magnitud y al mismo tiempo, reconocer la valentía, perseverancia y consecuencia de quienes ya vienen trabajando en ese sentido. Alejandro, Antonio, Patricio, Ricardo, Venancio y Onesima, nos están dando señales claras de cómo hacerlo, tenemos la oportunidad de aprender.

Francisca Rivero G.
Responsable Nacional, Fundación Avina
Jurado YANChile

foto pichi newen