Es un signo de esperanza comprobar que los proyectos que ha apoyado YANChile van en la dirección correcta en los temas que preocupan a los países latinoamericanos y en particular a Chile en materia de desarrollo económico.

Se le da visibilidad a iniciativas impulsadas por jóvenes en un mundo en que las desventajas laborales para jóvenes y mujeres son notorias. Ellos contribuyen con su ejemplo, energizando a su generación y demostrando que sí es posible emprender, y ojo, emprender para que todos ganen.

Pero además de esto, da gusto ver que ninguno de estos proyectos pertenece a la manera tradicional que Chile ha tenido en su historia de generar riqueza. No hay ningún proyecto vinculado a la extracción de la minería, ni extracción forestal, extracción de pesca, ni producción de frutas o vino, que es en síntesis en lo que se concentra nuestra economía actual. En este caso, se cambia la palabra extracción por reciclaje, creatividad y vender experiencias.

La visión de estos premiados coincide con la necesidad de agregar valor y generar nuevas industrias aportando a la diversificación de la matriz productiva. Su trabajo contribuye al desarrollo de la confianza interpersonal, porque contamos con falencias importantes de confianza entre las personas en nuestro país, que viven segregadas entre las regiones producto de un centralismo fuerte y donde se necesita dar visibilidad a proyectos de esta naturaleza, para mostrar que hay nuevas maneras de generar riqueza en el sentido amplio de dicha palabra.

Felicito el rescate del turismo, no sólo como una manera de enriquecer la mirada personal del viajero, sino como una forma de comunicarse e integrarse con las comunidades, generando redes y logrando capacitar a los proveedores para que entreguen lo que tan naturalmente saben hacer. Y además por otra parte logrando que los turistas, tanto chilenos como extranjeros, se vayan no sólo con lindas fotos, sino además con la experiencia de haber podido vivir “en los zapatos” de otras personas. Aprendemos, entonces, a través de las emociones y a vivir en un país de atractivo turístico que resulta tremendamente gratificante para todos los involucrados.

Así como la cerveza que utiliza la camanchaca para producir su agua, este proyecto agrega valor con creatividad, utilizando a la propia naturaleza del país para generar una cerveza que, más que una bebida, será una oportunidad para transportarse y comunicarse con la cultura de la costa nortina chilena.

Si bien lograr un crecimiento en el PIB, que es la medida dura y tradicional para medir desarrollo, no se puede conseguir con pocas iniciativas, ni tampoco se pueden impactar índices como el de desarrollo humano, que incorpora una mezcla entre salud, educación y PIB, sí se ven brotes verdes en estos proyectos, que demuestran que viene una generación completa que quiere hacer la cosas de otra manera en este país y que quiere un desarrollo económico, pero no de cualquier tipo. Felicitaciones a estas iniciativas, a sus impulsores y al premio YouthActionNet Chile por su trabajo de selección.

Victoria Hurtado
Gerenta de Innovación de Microsystem S.A.
Jurado YANChile