SofiaSi la segregación y la exclusión fueran sinónimo de pobreza, Chile sería uno de los países más pobres de América Latina.

Todavía hoy en Chile, ser mujer, migrante, pobre, discapacitado, o desempleado, supone plantarse en la sociedad con una posición inicial de desventaja en relación a los otros. Situación de desventaja que, por lo general, se traduce en menores oportunidades de acceso a la educación, a los servicios básicos, a una vivienda digna o incluso a un empleo, así como puede significar percibir una menor remuneración económica por tu trabajo o una cierta desprotección pública. Y, ¿en qué se traduce finalmente todo esto? en vulnerabilidad, desesperanza, exclusión.

La exclusión social es el resultado de un proceso de desconexión, un acumulativo de barreras y dificultades, que apartan a las personas o grupos que la sufren de la participación en la vida social, dado que esas barreras dificultan a menudo el acceso a las oportunidades y a los recursos de que la sociedad dispone.

Por eso, hablar de pobreza hoy en día va mucho más allá de lo meramente económico. Hablar de pobreza hoy en día significa, también, aproximarse a ese complejo mosaico de realidades que tienen que ver con la precariedad laboral, los déficit de formación, el difícil acceso a una vivienda digna, las frágiles condiciones de salud, la escasez de redes sociales y familiares… Consecuencias de una exclusión social que hace que las personas se sientan al margen, a pesar de estar ahí.

Todo esto nos habla de la necesidad urgente de recuperar el sentido integral de la persona. ¿Cómo? Asegurándonos que todos los miembros de una sociedad, sin excepción, puedan desarrollar sus capacidades, aprovechar sus habilidades y tomar ventaja de las oportunidades que la sociedad ofrece.

Foto creando a través de señasPara materializar todo ello, se requiere de respuestas proactivas y participativas de todos los estamentos de la sociedad, que vaya más allá de las políticas públicas estatales, que desafíe también al sector privado y al tercer sector. Es precisamente en el vértice no lucrativo de la sociedad, donde debemos y podemos encontrar respuestas innovadoras que permitan a personas, familias y comunidades integrarse plenamente a nuestra sociedad. Pero, ¿qué podemos entender por innovación social en un contexto de fuerte exclusión? Creemos que ello implica llevar adelante procesos de creación, impulso de soluciones adaptadas y/o pertinentes a desafíos de pobreza, las cuales se basan en la introducción o instalación de prácticas de trabajo con personas, familias y/o comunidades y que permiten la obtención de resultados valorados a nivel subjetivo y objetivo.

Los nueve proyectos que se presentan a continuación, ideados por jóvenes chilenos, son una importante apuesta por una sociedad más inclusiva. Jóvenes que con su trabajo y energía puestos en iniciativas como las que aquí se presentan, nos invitan a soñar con un país mejor.

Leonardo Moreno
Director Ejecutivo, Fundación para la Superación de la Pobreza.
Jurado YouthActionNet Chile