Foto mi parqueChile no está ajeno a las problemáticas ambientales globales, donde se ha visto un acelerado deterioro de los servicios ecosistémicos, sin los cuales la vida es inviable. Pareciera que a los seres humanos nos cuesta entendernos como una especie más dentro de un sistema frágil que requiere un determinado equilibrio para sostenerse. Y si bien nuestro país tiene particularidades que nos obligan a que según la región de la que hablemos, pongamos el foco en algunos aspectos antes que otros, resulta urgente promover y posicionar soluciones en todo el país que nos ayuden a proteger y recuperar aire, suelo, agua, biodiversidad y paisaje.

En ese sentido, las iniciativas que ha conseguido levantar YANChile se enmarcan de manera impecable en dicha necesidad. Hemos logrado identificar casos fabulosos que permiten reducir el impacto de las personas en las ciudades, en las actividades agrícolas y en el contacto directo con los espacios naturales más puros. Y sobre todo, existe un hilo conductor relacionado a la toma de conciencia colectiva. No podemos imaginar que el cambio necesario pueda ocurrir sin una modificación clara en el comportamiento general.

En estos años, YANChile ha conseguido proyectar diversas iniciativas que definitivamente modifican la forma como las personas entendemos y vivimos las ciudades, logrando posicionar las huertas urbanas como una oportunidad de reverdecer los espacios, a la vez que generar una posibilidad de dar sustento alimenticio a las comunidades. Al igual que los parques urbanos, y los cerros islas, no sólo ayudan a limpiar las urbes, si no que a su vez permiten regenerar espacios que fueron alterados por el modelo de desarrollo actual, y que necesitan ser recuperados, entre otras cosas para lograr que las personas volvamos a conectarnos con la naturaleza sin tener que desplazarnos a los lugares menos habitados del país. Es ese contacto relevante, particularmente cuando ocurre en las zonas agrícolas y en los bosques y desiertos, el que nos permite comprender que los seres humanos somos una especie más, que con su forma de vida puede ayudar o perjudicar la vida de tantas otras especies, sin las cuales nuestra propia existencia corre serios riesgos.

La agricultura y la alimentación sustentable es otro ámbito donde la sociedad debe avanzar en involucramiento a nivel personal, ya que se trata de acciones cotidianas. De la misma forma como lo es la movilidad. Se requieren acciones concretas grupales para lograr desplazarnos de forma tal que utilicemos los vehículos de manera colectiva, y cada vez usemos más sistemas de cero emisión, tal como son las bicicletas. Ese cambio resulta fundamental para que las ciudades sean realmente sustentables. El aire contaminado de las urbes es sólo una manifestación de cómo hemos saturado los ecosistemas donde nos concentramos, afectando también suelo y agua, tanto con los desechos industriales, como con la enorme concentración de residuos sanitarios y basura común. Tenemos suficientes datos para comprender la urgencia de reducir, reusar y reciclar al máximo los materiales que hasta hace poco fluían directo a impactar sistemas aguas abajo.

Foto Tierra y Valle 2

La nueva inteligencia contempla observar nuestro rol como un miembro más de este sistema único llamado tierra, donde las acciones deben pensarse de manera holística y comprendiendo que resolver los problemas aguas abajo nos deja a todos en una situación más frágil. La historia requiere que esta generación re piense su forma de habitar el planeta para reducir al máximo su impacto negativo y comenzar a regenerar servicios ecosistémicos.

Gonzalo Muñoz Abogabir
Co-fundador y CEO, TriCiclos
Co-fundador de SistemaB
Jurado YANChile